REACCIONES/ Cooperativas y sindicatos subrayan la debilidad de la industria española y el riesgo de mayor entrada de productos transformados en Francia.
Los productores lácteos gallegos recibían como un arro de agua fría la noticia de la compra de la filial láctea de Ebro Puleva por la francesa Lactalis. La multinacional gala se consolida en el mercado nacional y también en el gallego al sumar a su centro de producción de Vilalba (Lugo) la planta de Puleva en Nadela (Lugo), con una capacidad de producción de 160 millones de litros de leche innovadora, como la Omega 3, Calcio Max.
Los productores gallegos, que representan la mitad de las explotaciones lácteas españolas y el 38% de la producción nacional, temen al gigante galo por un doble motivo. Uno es la evolución observada en las industrias que controla Lactalis en España. En general, y según mantiene Higinio Mougán, gerente de Agaca (Asociación Galega de Cooperativas Agrarias), ha reducido o, en el mejor de los casos, mantenido su compra de leche líquida en el mercado español. “Esto puede deberse –explica Higinio Mougán– a que o bien introduce productos ya transformados en España o a que trae leche líquida para transformarla en las plantas que tiene aquí.
En cualquiera de los casos, la conclusión es mala”. Otro de los motivos de preocupación es el precio que la multinacional francesa paga al productor lácteo. En Francia es una de las marcas que mejor retribuye al ganadero, pero según el sindicato Xóvenes Agricultores no ocurre lo mismo en el mercado español. Según sus datos, está pagando un céntimo menos por litro que el precio medio del pasado mes de enero en Galicia, que se situó en los 28,8 céntimos de euro. “Francia usa España como sumidero de sus excedentes”, asegura Francisco Bello, secretario general de XXAA.
Higinio Mougán cree también que esta última operación en el sector lácteo pone de relieve una gran contradicción experimentada los últimos años: “Mientras el ganadero ha estado registrando pérdidas, la industria ha incrementado sus beneficios, pero no para innovar y lanzar nuevos productos de mayor valor sino para ponerse a la venta”. Bello coincide con Roberto García, secretario general de Unións Agrarias, en sus reproches hacia la Administración pública.
García considera que tanto el Gobierno central, como la Junta de Andalucía y la Xunta de Galicia han caído en “dejación pública por vender al peor de los postores” un grupo lácteo español. García recuerda que el modelo de empresa será “clave” a partir de 2013, con la desaparición del sistema de cuotas lácteas, y que a la capacidad industrial de Lactalis se suma la de las cadenas de distribución comercial. Los sindicatos, como las cooperativas y la propia industria nacional, interpretan que la fallida oferta de Clas (Central Lechera Asturiana) pone en evidencia la debilidad de la industria española.
José Luis Antuña, director de Feiraco, señala al respecto que “se pone en venta la mayor empresa envasadora de leche de España, que es además la más innovadora, y no ha habido capacidad de compra por parte de la industria nacional, debilitada y desestructurada”.De cara al futuro, las expectativas son discretas y se resumen en la confianza expresada por el directivo de la cooperativa que “Lactalis se asiente y mantenga”.
Un lustro movido
œ2005: Puleva vendía Leymaa Leite Río en una operación valorada en 12,5 millones de euros.
œ 2006: La portuguesa Lactogal compró Leite Celta.
œ 2007: Nueva Rumasa compró Clesa a Parmalat, que incluía la fábrica
en Caldas de Reis (Pontevedra).
œ 2010: Pascual firma el acuerdo de alquiler y venta de su planta de Lugo al grupo de cooperativas Alimentos Lácteos.